El viento de Marte. Los vientos de la locura.

Marte

Los vientos de la locura, también llamados vientos de las brujas, son aquéllos que alteran el comportamiento, físico y mental, de personas sensibles a estos fenómenos. Estos cambios de conducta pueden llevar a esas personas a actos de violencia e, incluso, de suicidio.

Desde hace unos años, científicos dedicados a la observación y experimentación del universo, el espacio exterior (que no independiente) de nuestro planeta Tierra, sintieron la necesidad de dirigir sus esfuerzos hacia el conocimiento y posterior colonización de la Luna y de Marte. Adivinan importantes recursos materiales con los que satisfacer la avaricia y la codicia de los humanos.

Y para ello, no dudan en gastar ingentes cantidades de dinero y de recursos mientras que, al mismo tiempo, se destruye el equilibrio y la sostenibilidad de la Tierra. Un ejemplo más, otro más, de la estulticia que caracteriza al ser humano.

Que las clases dirigentes impuestas por los poderes fácticos, el establishment, actúen de esa manera va de suyo porque es su naturaleza, siempre lo ha sido; acaparar más dinero y más poder a costa de sacrificar la vida, humana, animal y vegetal; la destrucción de la Tierra.

Pero lo que resulta aparentemente difícil de entender es la conducta de los científicos, es decir, del conjunto de personas que con sus conocimientos, experimentación y recursos constituyen lo que denominamos Ciencia.

Todo progreso científico, todo, debe ser bien recibido y hay que promover su desarrollo. Solo hay una condición fundamental tal cual es que los resultados sean en beneficio de todos los seres sintientes y del equilibrio y armonía de nuestra Madre Tierra. Así ha de ser porque, de lo contrario, el sufrimiento pesará mucho sobre los más débiles.

Los científicos ahora escuchan extasiados el viento que fluye por la superficie de Marte. Todos lo hemos escuchado a través de los medios de comunicación y tengo el convencimiento de que ese viento tiene mucho que ver con los vientos de las brujas, de la locura; nos está haciendo perder la cordura y guiados por su influjo nos dirigimos con celeridad hacia el borde del abismo. Destrucción y sufrimiento.

¿En dónde está Ulises, el héroe de la Ilíada, que tuvo el buen juicio de hacerse atar al mástil de su embarcación y exigir a sus hombres que tapasen sus oídos, menos a él, para escuchar el canto de las sirenas sin volverse loco y no arrojarse al agua para desaparecer fatalmente bajo la superficie.

No hay nadie en este momento que ponga pie en pared y diga basta al derroche en esta absurda carrera espacial que dedica ingentes recursos económicos, materiales y humanos en vez de dedicarlos a crear armonía y equilibrio en nuestra casa común. Es difícil entender el pasmo que produce la aventura espacial en contraposición con los enormes desequilibrios de nuestro planeta. Suscita interés ver como una persona pone su pie en la superficie de la Luna y al mismo tiempo causa incomodidad cuando vemos a los migrantes, parias desfavorecidos, intentar poner sus pies en nuestra sagrada tierra de ríos de leche y miel.

Nuestra sociedad necesita desprenderse de la avaricia y del egoísmo y desplegar el amor y la compasión. Y esto sucederá, irá sucediendo, desde el momento en el que individualmente seamos conscientes, tengamos plena conciencia, de la necesidad de llevarlo a cabo. Seamos generosos renunciando al consumo alocado, superficial e innecesario en favor de los demás y de considerar a todos como iguales, hermanos que conviven en la misma casa común. Cuidémosla.

Yo ahora prefiero sentarme en la ribera de un arroyo y escuchar el murmullo del agua, el canto de los pájaros y, por supuesto, el viento susurrando entre las ramas de los árboles. No siento ninguna necesidad de irme de esta mi casa común. Paz y silencio interior. Respiración consciente, sonreir.

 

 

 

2 comentarios en «El viento de Marte. Los vientos de la locura.»

  • 12 abril, 2021 a las 14:37
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    Estoy completamente de acuerdo contigo. El borregamiento en el cual nos tienen a su merced llenos de necesidades creadas, vacíos de amor, comprensión y empatía hacia nuestra madre y los seres hermanos que conviven sin ser culpables con el ob
    nipotente y vacío hombre

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