El ocio que nos mata. Una mirada desde la ética budista. (y II)

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Debido a los efectos de la pandemia focalizamos buena parte de la atención en los usos y las costumbres de diferentes colectivos; por ejemplo, la actitud de muchos jóvenes.

El botellón, las reuniones imprudentes, las fiestas clandestinas, son actos protagonizados generalmente por adolescentes y jóvenes que copan los medios de comunicación intentando obtener de la ciudadanía el reproche, la condena……
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Cuando vemos en los medios esas reuniones de jóvenes y adolescentes se nos induce a pensar de una forma negativa y culparles por dicha actitud. Sin embargo, ellos no hacen nada que la sociedad no les haya enseñado y permitido; así de claro, de tristemente contundente.

Botellódromo de Granada cerrado en 2016

Durante décadas ha habido una laxitud en  la aplicación de modelos de conducta que no estén basados en el ocio y la relajación en el cumplimiento de normas sociales. Sin duda alguna los gobiernos (locales, autonómicos y central) han estado más cómodos habilitando botellódromos que facilitasen el consumo de alcohol y drogas que si hubieran tenido que invertir en actividades educativas, culturales y deportivas.

Desde 1995 hasta 2008 he tenido el honor de ser presidente de un notable club de piragüismo de competición (organización sin ánimo de lucro) que siempre ha obtenido buenos resultados en las competiciones nacionales y que ha aportado grandes palistas a los equipos nacionales. Las grandes limitaciones a nuestra actividad venían dadas por el ayuntamiento; horarios, instalaciones, subvenciones, etc… Por tanto, sé de qué estoy hablando.

Además de que sale casi gratis permitir el botellón, se obtiene una importante fuente de ingresos con la venta de alcohol y bebidas (otra vez la economía por encima de todo) y se evita que esos jóvenes reclamen instalaciones y medios para su desarrollo y, lo que es peor, que se hagan preguntas sobre su existencia, sobre su formación, sobre su futuro. Esas preguntas incomodan mucho a los gobernantes. Mejor botellón.

Desde la ética budista este tipo de consumo basado en la conciencia colectiva tóxica produce un gran desequilibrio en la persona y termina generando un gran vacío e insatisfacción. Los resultados están ahí; fracaso escolar. España es el país con peor rendimiento según el informe PISA que sitúa a los alumnos españoles de quince años por debajo de la media de la OCDE. Desempleo juvenil inaceptable y un futuro profesional incierto e inestable. Esto es sufrimiento.

Si hablamos de la población adulta el panorama no es más alentador.

Si algo nos está enseñando la pandemia es a colocarnos delante del espejo y ver cómo estamos actuando a nivel individual y colectivo ante el drama; y la imagen que vemos, en realidad, no nos gusta; así que mejor no mirar.

El llamado ocio se ha convertido en lo que no es; la RAE lo define así: “Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente por descanso de otras tareas.

Pero una parte de la sociedad considera el ocio como una forma de consumo compulsiva que busca la satisfacción inmediata para compensar el nivel de ansiedad y de estrés que genera la sociedad y que agrava la pandemia.

Byung-Chul Han

El profesor, escritor y filósofo coreano Byung-Chul Han, dice: “Para muchos el tiempo libre no es más que un tiempo vacío, un horror vacui. Tratamos de matar el tiempo a base de entretenimientos cutres que aún nos entontecen más. El estrés, que cada vez es mayor, ni siquiera hace posible un descanso reparador. Por eso sucede que mucha gente se pone enferma justamente durante su tiempo libre. Esta enfermedad se llama leisure sickness, enfermedad del ocio. El ocio se ha convertido en un insufrible no hacer nada, en una insoportable forma vacía del trabajo.” [1]

Si, leído esto, volvemos a revisar la información que ofrecen los medios de comunicación veremos que el ocio lo envuelve todo. Esto no sale gratis, tiene consecuencias.

Desde la ética budista se puede hacer una transformación para ocupar sanamente el tiempo de descanso (y el tiempo en general) teniendo en cuenta que esto es un proceso de cambio en la mente.

Practicar el silencio y la meditación. Estos son dos conceptos que se complementan. Llevar el silencio interior a nuestra mente consiste, a decir del maestro zen Thich Nhat Hanh, apagar la radio PSP (pensar sin parar) [2]

La práctica del silencio interior se consigue llevando la atención plena al momento presente, fijar la atención en lo que se está haciendo en ese momento y evitar que la mente deambule de un pensamiento a otro.

Por otro lado la práctica de la meditación de concentración nos ayuda a domeñar la mente. Concentrar la atención en la respiración durante unos minutos es sumamente beneficioso. Simplemente sentarse y desear hacer la práctica; cierro los ojos y respiro conscientemente. Ahora inhalo y siento como el aire entra por mis fosas nasales y mi pecho se expande. Ahora exhalo y mi cuerpo se relaja, cae, al mismo tiempo que observo la salida del aire por la nariz. Solo eso; ni más, ni menos. [3]

Además, podemos revisar nuestros hábitos de consumo. ¿Realmente los necesitas? Aprende a distinguir la verdadera naturaleza de la satisfacción. Si consumado un acto del hábito sigue otro, y otro, es que no son lo que realmente necesitas. La plena satisfacción llena de sosiego el espíritu. Por ejemplo, dar un paseo lentamente con la atención puesta en los árboles, en los jardines; mirar al cielo, las nubes; y respirar. Solo eso; ni más, ni menos.

Llegado el momento del descanso precederlo con una lectura nutritiva; novela, poesía, ensayo… Evitar el consumo de televisión, radio, internet, redes sociales porque eso aumenta el volumen de la radio PSP.

Y, al dormir, al cerrar los ojos, agradece al Universo por los dones que recibes y manifiesta tu ferviente deseo de que esos bienes lleguen a todos. Recuerda siempre, siempre, los Cuatro Pensamientos Inconmensurables:

Que tengas un feliz descanso. Mañana más.

Namasté.

[1] https://www.elmundo.es/papel/lideres/2019/02/12/5c61612721efa007428b45b0.html

[2] Silencio
Thich Nhat Hanh  – Ediciones Urano

[3] Te sugiero que escuches la siguiente meditación:
https://miguelalameda.com/2020/08/09/audio-de-meditacion-1-minuto-en-cualquier-momento/
 

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