La perfección de un racimo de uvas – La Atención Plena

Recientemente el diario El País ha publicado una entrevista (1) al filósofo Emilio Lledó de la que me llamó la atención su capacidad, a sus noventa y tres años, para reconocer la belleza, la perfección y la armonía en un mundo marcado por la negatividad que emana de las raíces del sufrimiento; la Ignorancia, el Apego y la Aversión.

Nuestra mente está empañada por todos esos elementos que fuerzas ocultas colocan en nuestras vidas haciendo que parezca real; construimos nuestra realidad aceptando e integrando en la conciencia toda esa negatividad. La consecuencia es el sufrimiento.

Emilio Lledó decía en la entrevista: “…he pasado estos días de pandemia paseando por el Retiro, viendo la belleza de los árboles, comiendo una naranja, mirando una manzana o viendo la perfección de un racimo de uvas. En esas circunstancias me doy cuenta de la maravilla de la naturaleza. Viendo el mundo hoy, el que deshacemos los humanos, me asombro de estos sabores… ¡Fíjate, en plena pared han salido unas margaritas entre la rendija de los ladrillos! Y en medio de esa fuerza natural se produce esta degeneración humana en medio de gente estupenda. La incultura, la violencia, las guerras, la mentira…

Es la práctica de la Atención Plena, uno de los ocho aspectos del Noble Sendero Óctuple, la Cuarta Noble Verdad, la que nos permite acceder a La Fuente, esto es, a la Armonía, el Equilibrio, la Compasión, el Amor y la Belleza. Esa práctica se traduce en una percepción maravillosa que genera una realidad bien diferente: En medio de tanta degeneración humana contemplar la perfección de un racimo de uvas. Esto es maravillosamente transformador.

La Atención Plena también nos permite comprender aspectos muy importantes de nuestras vidas como, por ejemplo, que todos provenimos de la misma Fuente y que todos tenemos la misma esencia. Y así nos lo recuerda el Papa Francisco en su última encíclica publicada en este mes de octubre; Fratelli tutti (2)

Aquellas fuerzas ocultas nos hacen ver que somos diferentes, que somos mejores y superiores a los demás o, al contrario, que no merecemos acceder a la riqueza que nos ofrece nuestra Madre Naturaleza. Riqueza de amor por todos y por todo. En vez de construir puentes las fuerzas ocultas levantan muros para que no podamos compartir un mismo espacio como hermanos que somos.

Nos imponen un sistema económico basado en la explotación inmisericorde de los recursos de la Madre Naturaleza; no importa el coste para el medio ambiente y la vida de todas las especies que compartimos su hábitat. Un sistema que explota y esclaviza a millones de seres humanos y que conlleva mucho sufrimiento.

Y, sin embargo, la Atención Plena nos hace ver una realidad diferente cambiando nuestra forma de ver el mundo que nos rodea recordando esa potente oración de san Francisco de Asís que dice: “Haz de mí un instrumento de tu paz. Que allí donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, ponga yo perdón;… ”

Si realizamos la práctica desde esta óptica serás más feliz y contribuirás a la felicidad de todos los seres sintientes, harás un mundo más amable en el que todos compartamos la esencia de La Fuente.

Namasté.

Notas:

(1) https://elpais.com/cultura/2020-10-04/emilio-lledo-patria-es-una-palabra-hermosa-a-veces-en-manos-de-cerebros-corruptos.html

(2) http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html

Un pensamiento sobre “La perfección de un racimo de uvas – La Atención Plena

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    el 8 octubre, 2020 a las 19:16
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    Gracias Miguel. Consideraciones muy reconfortantes, que nos hacen parar y pensar mucho.
    🙏 🙏

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