Reflexiones sobre la violencia

“No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”

Jiddu Krishnamurti

El Reiki y la Meditación tienen sus raíces en la práctica de la ética budista. Las últimas palabras de Buda antes de morir fueron que “…no debemos apegarnos a nada, sino que hemos de evitar diligentemente el mal, hacer sólo el bien y purificar nuestras mentes”

Resulta inquietante contemplar el altísimo nivel de violencia que hay en nuestra sociedad que produce tanto dolor y sufrimiento. La consecuencia trágica de la violencia es transversal, es decir, que afecta a todas las capas sociales y a todos sus individuos, de cualquier edad. Sin embargo, tengo la sensación de que la conciencia social no se ve alterada por todo ello puesto que seguimos con idénticos patrones de comportamiento. Y los casos de violencia se repiten una y otra vez.

En la escuela abundan los casos de acoso escolar. La violencia de género que aplica el hombre sobre la mujer es preocupante. La violencia doméstica afecta a todos los miembros de la familia. Las reyertas callejeras, las peleas en las puertas de las discotecas o zonas de botellón. El maltrato animal y la falta de respeto al medio ambiente también son ejemplos de violencia.

En los medios de comunicación, prensa, televisión o radio la violencia verbal y psicológica es brutal como también lo es la que generan los partidos políticos y medios afines para inculcar el miedo y la ira en la ciudadanía. Las redes sociales se han convertido en el caldo de cultivo ideal para desarrollar las energías más bajas basadas en la mentira y la manipulación.

El diagnóstico ya ha sido apuntado; vivimos en una sociedad  profundamente enferma de violencia crónica. No podemos establecer un tratamiento sin tener en cuenta la etiología, sus causas.

El filósofo alemán Peter Sloterdijk nos invita a esta reflexión: “…no se dan las circunstancias vitales que nos permiten retirarnos y tomar distancia… La vida actual no invita a pensar” (1)

Lo que necesitamos en tiempos turbulentos es detener la marcha alocada de la mente, que en cualquier momento podamos ser conscientes de que estamos siendo impregnados por las emociones perturbadoras y que detengamos voluntariamente ese flujo; — No, esta energía negativa no la quiero dentro de mí y no permito que se instale en mi mente. Pero volvamos a las causas de la violencia y a su tratamiento.

La violencia infantil. Es cierto que desde la primera edad los niños manifiestan actitudes que podríamos calificar de violentas; sin embargo, no responden a una naturaleza de maldad innata sino como respuesta a la avaricia y al apego inherente en todos los seres humanos. Son dos cosas diferentes. En la naturaleza animal el ataque a otros seres responde a la necesidad de autodefensa. Como contraste, los comportamientos más violentos y crueles en los seres humanos son primordialmente ofensivos (2)

Es por ello que la educación, principalmente en el seno familiar y en el centro educativo, sea modelada basándose en la ética. En este proceso los padres y profesores deben tener una formación al respecto y me consta que esto no es así. La ética se practica cada día, en cada momento, es una forma de vivir. “La ética mundial es la clave para abordar las verdaderas dificultades de nuestro tiempo” (3)

Debemos evitar practicar todas aquellas actividades que lleven implícita o explícitamente la violencia; los videojuegos en su mayoría estimulan la acción violenta. Ciertas prácticas deportivas también, así como multitud de festejos y actividades recreativas que se llevan a cabo con profusión en toda nuestra geografía.

Las películas, incluidas las series de televisión que hoy colman la oferta televisiva, ofrecen grandes dosis de violencia. ¿Te imaginas eliminar las escenas y mensajes violentos de todo ello? Hay quien podría pensar que resultaría un espectáculo insulso.

Esta información de contenido violento se va acumulando en nuestro cerebro y, sin saberlo, va configurando nuestras acciones. Cuando nos hemos acostumbrado a digerir violencia nuestro sistema de alerta se desconecta y ya no tenemos filtros para evitarlo.

Por eso hay que poner en marcha mecanismos que abran paso a las esencias más humanas que generan bienestar; la compasión, en primer lugar y, después, las prácticas virtuosas. Desde sus cinco principios, la práctica del Reiki y la Meditación apunta a ello.

En los centros educativos hay que incorporar la práctica de la ética. Practicar, en cada nivel educativo, la meditación con sus técnicas de relajación física y mental y desactivar los mecanismos de estrés crónico que tanto daño hacen. Y hacer esto mismo en el seno familiar; los padres deberían de fomentar la práctica basada en la ética. El Reiki y la Meditación son métodos muy adecuados que permiten su desarrollo fácilmente.

Por último, añadir en estas breves reflexiones la necesidad de vivir en armonía con la Tierra y todos los seres vivos. A partir de ahora ten en cuenta que dependes del medio en el que vives; la Madre Tierra te aporta todo lo que necesitas; agua, alimento, aire y energía por lo que debes ser responsable en el consumo evitando que pueda causar daño a la propia Tierra y a todos sus habitantes. Sólo por hoy sé amable.

Bibliografía:

1.- https://elpais.com/elpais/2019/05/03/ideas/1556893746_612400.html

2.- Las semillas de la violencia. Luis Rojas Marcos. Espasa Calpe.

3.- Buenos ciudadanos. Thich Nhat Hanh. Ediciones Oniro.

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