El mal vs El bien

¿Podrá la Luz vencer a la Oscuridad, a las Tinieblas, en el mundo actual?

¡No!

Desde el inicio de la sociedad humana el Mal siempre ha prevalecido sobre el Bien. No disponemos de información relativa a grandes acontecimientos bondadosos y virtuosos que hayan cambiado la Humanidad. En todo caso, ante grandes catástrofes como guerras, atentados terroristas, terremotos, tsunamis, etc… el ser humano ha hecho un gran despliegue de generosidad, de compasión, de ayuda, de amor. Pero estas virtuosas manifestaciones han durado poco tiempo, el justo para que el Mal volviera a regular la vida social de los hombres.

Esto que digo, porque lo pienso, no significa en modo alguno que sea pesimista ante las circunstancias del mundo que me rodea. Todo lo contrario, soy, por naturaleza, optimista pero no lelo, ignorante de lo que acontece; más bien, por el contrario, investigo, escudriño para comprender mi mundo y poder actuar en consecuencia porque soy consciente de que no hacerlo así es dar pie al acto irreflexivo, a dejarse llevar por la marea, siempre irracional, del pensamiento colectivo dirigido desde no sé qué oscuras instancias.

Iker Jiménez, capitán de la Nave del Misterio (Milenio 3 y Cuarto Milenio) hacía un Cierre de Iker que tituló «Perdiendo la fe en el ser humano» Comentaba este genio de la comunicación a quien admiro profundamente, que había bajado a los infiernos visualizando videos violentos en los que unas chicas daban una paliza a otra en Sabadell (es decir, no en lugares remotos o ignotos) Añadía Iker que «no podía entender que hubiese decapitaciones, asesinatos, linchamientos, vejaciones, apaleamientos, quema de personas, grabadas reales, en vivo. Al acceso de cualquiera en tres clics.»

Eva, una buena amiga y Maestra de Reiki, me preguntaba hace poco por qué digo que el mal siempre vence al bien cuando yo siempre proclamo que a la oscuridad se la vence con luz. Y es cierto, así lo afirmo y lo mantengo. Pero la inmensidad de la oscuridad es de tal magnitud que, como un agujero negro, atrapa la luz que se pierde y queda absorbida sin remedio. Recuerdo un estudio experimental realizado en junio y julio de 1993 en Washington (USA) que demostraba el efecto que la meditación trascendental masiva (practicada al mismo tiempo por un alto número de meditadores) tenía en la disminución del crimen violento en esa ciudad (ver http://istpp.org/crime_prevention/)

Las conclusiones del estudio eran evidentes y contundentes; la meditación trascendental masiva hacía que el crimen violento disminuyese. Sin embargo esa Luz quedaba absorbida al poco tiempo por la Oscuridad y el Mal volvía a dominar la vida de la ciudad.

Si nos asomamos a los medios informativos nos daremos cuenta de la inmensa negatividad que nos rodea y que gobierna la acción social de la humanidad. Corrupción, guerras, injusticia, desigualdad. Egoísmo.

Podemos estar viendo la televisión durante la comida, o la cena, con las imágenes de un secuestrado que, arrodillado, está a punto de ser degollado por un hombre que dice hablar en el nombre del Altísimo. Tiene un enorme cuchillo en su mano y acerca constantemente el filo amenazador a la garganta de su víctima. Finalmente es degollado.

En Ucrania, a un par de horas de avión de Madrid o Barcelona, se está librando una guerra cruel que me recuerda lo sucedido en Bosnia veinte años atrás. Está sucediendo ahora, a un paso de aquí sin que nos inmutemos por ello; si acaso un pensamiento de tristeza, o de pena; qué más da.

En la sociedad española la enfermedad, física y mental, adquiere proporciones gigantescas. No se nos informa realmente de lo que está sucediendo. El cáncer, la diabetes, la depresión; el estrés y la ansiedad; el suicidio. Nos enfrentamos a un enemigo muy poderoso y sin apenas medios para protegernos de él porque no se informa de lo que pasa. En Madrid, hasta hace unos días, vivíamos en “la boina” esa enorme masa de contaminación alojada sobre la ciudad y sus alrededores que provoca síndrome respiratorio y de insuficiencia cardíaca debido a la pésima ventilación de nuestro organismo. Las autoridades no hacen nada porque es mucho dinero lo que supondría limitar el tráfico de vehículos. Pero lo peor es que nuestra conciencia individual no responde ante la inconsciencia colectiva; nos dejamos llevar por la mala acción porque “si las autoridades no hacen nada, que son los que pueden, ¡qué puedo hacer yo!

El Mal predomina y por eso vivimos en un mundo, como he dicho antes, de enorme sufrimiento.

Entonces ¿nada se puede hacer para superar a la maldad existente en nuestra sociedad?

¡Sí!

Recuerda que siempre la Luz vence a la Oscuridad. Pero esa Luz debe salir de tu corazón. Mahatma Gandhi decía que “nosotros debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo” Aquí radica la cuestión. Sea lo que sea lo que suceda “ahí afuera” en mi interior no renunciaré jamás a la compasión y a la empatía. No me dejaré llevar por sentimientos de odio o de animadversión. Reflexionaré sobre las palabras de Ramiro Calle en su alusión a las raíces del mal; la ofuscación, la avaricia y el odio.

Cuando enciendes y mantienes viva tu luz interior, tu paz espiritual, iluminas cuanto te rodea y ayudas a los demás a hacer lo mismo; crear luz que acabe con la oscuridad. Para ello deberás ser fuerte y no ceder jamás a lo insano. Renunciar a pensamientos negativos y destructivos que anulan la compasión y la empatía.

¿Qué nos sugieren que hagamos desde el “stablishment” en los medios de comunicación? Que luchemos contra todo con más negatividad. Si hay terrorismo yihadista enviar más tropas para aplastarlo. Curiosamente se produce el efecto contrario. Ahora estamos recogiendo los frutos de la guerra de Irak.

Llevamos toda la vida “luchando contra algo” El terrorismo, la prostitución, el tráfico de armas, de drogas, de seres humanos; la esclavitud. Y ¿qué hemos conseguido? Un mundo global que se sustenta en todo ese mal. Ni los ejércitos, ni las policías, ni los medios de comunicación nos sirven para superar toda esa negatividad. Solo tú, solo yo, como seres individuales podemos hacerlo de la manera más eficaz y constructiva; haciendo que la luz crezca en nuestro interior.

Hoy te pido, como siempre, practicar la Meditación y cultivar la Paz Interior; a prodigarte en acciones virtuosas que generen bienestar y rechazar pensamientos y actos que generan sufrimiento porque esto es el único antídoto ante el Mal.


 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.