Los valores, pilares de la persona. El trabajo.

Podemos hacer de nuestra vida lo que queramos. De hecho, la vida que tenemos es la que hemos elegido. Muchas veces pensamos que esto no es así, que las cosas son como son y que no hay manera de cambiarlas y que, por tanto, tenemos que adaptarnos como sea. No es cierto. Pensar de esa manera reduciría nuestra libertad y nuestro libre albedrío.

Resulta frecuente encontrarse con personas que están hartas; hartas de su forma de vida, de sus relaciones y de lo poco que pueden disfrutar de la vida. Mi experiencia me demuestra que estas personas tienen en común que su trabajo no les gusta, se sienten incómodas con él y les resulta un tormento tener que ir a trabajar. Resulta penoso escuchar esto.

Sin embargo podemos cambiar el estado de las cosas y hacer que nuestro trabajo, además de ser un medio de vida, sea una herramienta de expresión de nuestra creatividad.

Todo depende de nuestra voluntad, de nuestros pensamientos y de nuestro equilibrio interior o armonía. No he dicho que sea fácil; he dicho que se puede hacer. Pero exige entrenamiento; lo que siempre hemos denominado como las tres pés; Prudencia, Paciencia y Perseverancia.

La relación de una persona con su entorno se hace a través de las cosas y de los objetos sociales. Esto no significa que cuanto más se tiene mejor porque es otro error, por cierto, muy frecuente. La persona necesita de su entorno en una doble dirección; dando y recibiendo. Y esto se hace a través de aquéllos objetos que alcanzamos a través del producto de nuestro trabajo, es decir, el dinero. Esto en un plano meramente material, relación esfuerzo – dinero – intercambio material. Y es absolutamente necesario. Pero hay algo más, mucho más importante que todo eso. Si esa relación fundamental se establece sobre la base de la negatividad el perjuicio que tiene sobre la persona es también muy negativo y trae consecuencias negativas.

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